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La sonda Cassini ha recopilado nuevos datos que parecen confirmar la teoría sostenida por algunos científicos que aseguran que bajo la superficie helada de una de las lunas de Saturno, 'Encélado', se oculta un gran cuerpo de agua líquida. En concreto, se han detectado moléculas de agua con carga negativa en la atmósfera del satélite, un hallazgo que respalda esta hipótesis.
Según recoge la BBC, estas últimas observaciones fueron realizadas a partir del espectrómetro de plasma de la sonda (CAPS), un instrumento que se utiliza para obtener datos sobre el medio ambiente magnético de Saturno, que mide su densidad, la velocidad de flujo y la temperatura de los iones y electrones que capta el mecanismo.
Además, la Cassini ha detectado sodio en las plumas (la firma de las sales disueltas que aparece en cualquier masa de agua líquida) que habían estado en contacto con la roca de profundidad. "Las moléculas de agua que aparecen en los electrones apoyan nuestras creencias", explica el investigador del Laboratorio de Ciencias Espaciales del Mullard University College de Londres, Andrew Coates.

El planeta enano Plutón se está volviendo cada vez más rojo aunque la temperatura de su superficie parece no haber aumentado y sigue siendo de 233 grados centígrados bajo cero.
Las nuevas y detalladas imágenes captadas por el telescopio espacial 'Hubble' muestran el color real de Plutón y han permitido a los científicos de la NASA realizar estos cálculos. Aunque se trata de las fotografías más detalladas disponibles hasta ahora, no permiten observar si en la superficie de Platón hay cráteres o montañas pero sí la gran variedad de colores de su superficie.
El enrojecimiento de Plutón ha sido particularmente significativo durante el periodo 2000-2002. Cuando los científicos compararon las fotografías que disponían de 1994 con otras tomadas entre 2002 y 2003 observaron que el polo norte se había vuelto más brillante.
Los expertos creen que este cambio es debido a los cambios que se han producido en la superficie helada del planeta cuando comienza una nueva fase de su órbita, de 248 años de duración.
Las fotografías reflejan, según afirmó la NASA en declaraciones a la BBC, cómo el nitrógeno congelado se vuelve más brillante en el norte y más oscuro en la zona sur. "Estos cambios parecen ser consecuencia del derretimiento del hielo en el polo soleado y de la congelación del otro polo", explicó la NASA.
No obstante, algunos astrónomos se han mostrado sorprendidos ante cambios "tan grandes ocurriendo tan rápido", según afirmó uno de los expertos del 'Southwest Research Institute', Marc Buie.
En 2006, los astrónomos despojaron a Plutón de su estatus de planeta completo degradándolo a la categoría de planeta enano, ya que es mucho más lejano y considerablemente más pequeño que los otros ocho planetas "tradicionales" del Sistema Solar, menor que el de algunas lunas del Sistema Solar.
Plutón, descubierto hace 76 años por el científico estadounidense Clyde Tombaugh (1906-1997), fue objeto de disputa durante décadas, sobre todo debido a su tamaño, que fue reducido año tras año y que finalmente fue establecido en 2.300 kilómetros de diámetro.

Ellos «inventaron» la técnica que hoy utilizan las ballenas para alimentarse: abrir la boca y tragar todo lo que se ponga por delante filtrando el agua en busca de placton. Un equipo internacional de paleontólogos ha descubierto nuevos fósiles de peces gigantes que poblaron los mares durante más de cien millones de años antes de que las ballenas y una variedad de tiburones y rayas ocuparan su sitio en la cadena alimentaria.
Para los científicos, ha resultado una sorpresa que estos animales «gargantúa» (tragones) de varios metros de longitud sobrevivieran durante tanto tiempo, hasta la extinción de los dinosaurios, ya que se creía que sólo habían existido durante una breve etapa del Jurásico. El hallazgo se publica en la revista Science.
Los científicos, entre los que se encuentran paleobiólogos de la Universidad de Oxford, analizaban un antiguo fósil conservado en un museo de Kansas y atribuido a un pez espada, bautizado como Bonnerichtys, cuando se percataron de que, en realidad, tenían entre manos algo distinto y mucho más antiguo.
«Sabíamos que este tipo de peces existieron durante un período de la era Jurásica -hace aproximadamente 170 millones de años-, pero nuestro descubrimiento muestra fósiles mucho más recientes durante el Mesozoico», explica el especialista Matt Friedman. Exactamente, hasta hace 65 millones de años, cuando los dinosaurios acabaron su reinado.

El Observatorio Europeo Austral (ESO, por sus siglas en inglés) difundió hoy la imagen de una zona de formación de estrellas alrededor de la nebulosa NGC 3603, en la Vía Láctea, que ha sido captada desde el norte de Chile.
Ubicada a 22.000 años luz del Sol, es la región de este tipo más cercana que se conoce en nuestra galaxia y alberga además la estrella más masiva conocida hasta ahora.
Se trata de una especie de fábrica cósmica donde las estrellas nacen frenéticamente a partir de las extensas nubes de gas y polvo de la nebulosa NGC 3603.
Esta nebulosa debe su forma a la intensa luz y vientos provenientes de jóvenes estrellas masivas que levantan cortinas de nubes y gas, revelando una multitud de soles resplandecientes.
El cúmulo central de la nebulosa alberga miles de estrellas de todo tipo, la mayoría de las cuales tiene masas similares o menores a la del Sol, pero las más espectaculares son aquellas más masivas que están cerca del final de sus vidas.
Muchas estrellas azules súper gigantes se agrupan en un volumen de menos de un año luz cúbico, junto a tres de las llamadas estrellas Wolf-Rayet, que son extremadamente brillantes y masivas y expulsan grandes cantidades de material antes de acabar en explosiones conocidas como supernovas.
Los astrónomos han confirmado que una de estas estrellas es cerca de 120 veces más masiva que nuestro Sol, lo que la convierte en la estrella más masiva conocida hasta ahora en la Vía Láctea.
Todas estas estrellas tienen aproximadamente la misma edad, un millón de años, una cifra menor si se compara con los 5.000 millones de años que tiene el Sistema Solar.
La imagen ha sido obtenida gracias al Very Large Telescope (VLT) instalado en el Observatorio Paranal, en la norteña región chilena de Antofagasta, y pertenece a la ESO, la principal organización astronómica intergubernamental, que está apoyada por catorce países europeos.

Un remoto antecesor de los cocodrilos que vivió hace sesenta millones de años en el norte de Colombia fue una de las presas de la mayor serpiente del mundo, la "Titanoboa Cerrejonensis", según un equipo de paleontólogos estadounidenses.
Los paleontólogos de la Universidad de Florida, que describen su hallazgo en el último número del "Journal of Vertebrate Paleontology", descubrieron fósiles de la nueva especie en El Cerrejón, una de las mayores minas de carbón a cielo abierto del mundo, donde hace tres años fueron encontrados restos de la Titanoboa.
Su estudio es el primero que describe un fósil cocodriloforme en esa zona.
Los especímenes estudiados indican que la especie, bautizada "Cerrejonisuchus improcerus", sólo alcanzaba los seis o siete pies de largo (entre 1,83 y 2,13 metros), lo que la convertía en una presa fácil para la enorme serpiente, de más de 13 metros de largo y 1,25 toneladas de peso.
Su pequeño tamaño fue "toda una sorpresa" en comparación con los reptiles gigantes que vivían durante la época del Cretáceo Tardío, señaló el paleontólogo Alex Hastings, del Museo de Historia Natural de la Universidad de Florida.
Aunque el Cerrejonisuchus no está directamente relacionado con los cocodrilos modernos, desempeñó un importante papel en la evolución temprana de los ecosistemas de la selva tropical suramericana, según el paleontólogo Jonathan Bloch.
"Está claro que este nuevo fósil formaba parte de la cadena alimentaria, como depredador y como presa", afirmó Bloch, quien dirigió las expediciones a Cerrejón junto con el paleobotánico Carlos Jaramillo, del Smithsonian Tropical Research Institute de Panamá.
Según Bloch, "en la actualidad las serpientes gigantes se nutren de cocodrílidos y no es descabellado decir que el Cerrejonisuchus fue un alimento frecuente para la Titanoboa", ya que los fósiles de ambas especies han sido hallados unos al lado de otro.
El Cerrejonisuchus improcerus es el miembro más pequeño de los Dirosáuridos, una familia de cocodrilomorfos hoy extinta.
Los dirosáuridos medían unos 5 metros y medio y tenían hocicos en forma de pinza para capturar peces.
Pero el hocico del Cerrejonisuchus era mucho más corto, lo que según los científicos indica que su dieta era mucho más variada e incluía seguramente ranas, lagartos, serpientes pequeñas y posiblemente mamíferos.
Esto revela un nivel inesperado de diversidad entre los dirosáuridos, cuya evolución es más compleja de lo que se creía, según los investigadores.
Los dirosáuridos se escindieron de la rama de la que descienden las familias actuales de caimanes y cocodrilos hace más de cien millones de años. Sobrevivieron a la extinción de los dinosaurios pero finalmente desaparecieron hace unos 45 millones de años.
La mayoría de los dirosáuridos han sido hallados en África, aunque también vivieron en otros lugares del mundo. Hasta ahora sólo se había encontrado un cráneo de dirosáurido en Suramérica, según el estudio.
Los científicos pensaban que los dirosáuridos se diversificaron en el Paleógeno, el periodo de tiempo que siguió a la extinción masiva de los dinosaurios, pero este estudio refuerza la hipótesis de que su diversificación ya se había producido antes.

El astrónomo del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) Ismael Pérez Fournon dijo en una entrevista a Efe que hay evidencias de que el observatorio espacial Herschel ha encontrado un gran número de galaxias infrarrojas muy lejanas de las que hasta ahora se conocía muy poco en otras longitudes de onda.
Ismael López Fournon, profesor de la Universidad de La Laguna, indicó que el hallazgo se ha producido en una zona del cielo denominada GOODS-Norte y en otras zonas ya observadas con las dos cámaras de Herschel (Spire y Pacs, en cuya construcción ha participado el IAC).
Explicó que estos son algunos de los primeros resultados del análisis de las imágenes que ha obtenido este telescopio de la Agencia Espacial Europea (ESA) y que está a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra, en órbita alrededor de un punto en el sistema sol-tierra llamado L2.
Con las primeras imágenes los astrónomos sospechan que han encontrado una gran densidad de objetos del Universo muy lejano y al cabo de unos dos meses enviarán las publicaciones con los primeros resultados, añadió Ismael Pérez.
Los astrónomos intuyen cuál es el tipo de objetos cósmicos que se han detectado en las observaciones de Herschel al comparar las imágenes con otros estudios, pues no se parte de cero, las zonas observadas con Herschel han sido observadas anteriormente con otros telescopios, y algunas de ellas cuentan con observaciones del telescopio espacial Hubble.
El satélite Herschel, que fue lanzado al espacio el 14 de mayo del pasado año junto al satélite Planck a bordo de un cohete Ariane-5 desde la base de Kurú, en la Guayana francesa, ha obtenido datos de alta calidad, incluso mejores de lo esperado, y en pocas semanas se han detectado miles de fuentes cósmicas emisoras de luz infrarroja, comentó Ismael Pérez.
Ismael Pérez señaló que sólo con las imágenes de Herschel es difícil poder asegurar con certeza si esos objetos están lejos, en el Universo primitivo.
Los datos que proporciona Herschel se están analizando conjuntamente con los datos de las mismas zonas de cielo que se han obtenido en otros rangos como el infrarrojo cercano y medio, el visible y radio.
Además, declaró Ismael Pérez, con Herschel, que recibe el nombre del científico William Herschel, descubridor de los rayos infrarrojos en 1800, se entenderá mejor el origen del fondo cósmico infrarrojo, que se descubrió con el satélite COBE y que comenzó a estudiarse con el telescopio espacial infrarrojo Spitzer, de la NASA.
Se trata de saber de dónde procede el fondo cósmico infrarrojo, si es difuso o es debido a la suma de la emisión de galaxias infrarrojas. Los primeros resultados de Herschel apuntan a la segunda hipótesis.
Añadió Ismael Pérez que Herschel abre una ventana al estudio del Universo en el infrarrojo lejano, y señaló que el salto que supone este satélite espacial respecto a misiones similares y anteriores como Spitzer o el Observatorio Espacial Infrarrojo ISO es comparable al que se producirá en unos años al pasar de telescopios de diez metros de diámetro a los de 40 metros.
Herschel es el mayor telescopio espacial en funcionamiento y lo seguirá siendo hasta que se acabe de construir y se envíe al espacio el Telescopio Espacial James Webb, el sucesor del Hubble, dentro de unos años.
Explicó que en astronomía se habla de rangos espectrales, de diferentes tipos de luz por su longitud de onda para estudiar los objetos que hay en el Universo, de manera que se puede observar en rayos gamma, rayos X, ultravioleta, visible (que ve el ojo humano), infrarrojo, que puede ser cercano, medio y lejano, y ondas submilimétricas y de radio.
La astronomía clásica se desarrolló en el rango visible pero para estudiar longitudes de onda superiores a la millonésima de metro (una micra) es preciso utilizar telescopios e instrumentos optimizados para el infrarrojo, ya que los telescopios clásicos sólo observan en el rango desde 0.3 hasta 1 micra.
En cuanto al infrarrojo lejano, desde unas 20 hasta 400 micras, sólo se puede estudiar bien con instrumentación a bordo de aviones a gran altura (como el observatorio SOFIA, basado en un Jumbo modificado, que comenzará próximamente sus observaciones), desde globos o desde telescopios espaciales, pues la atmósfera de la Tierra absorbe la radiación en ese rango y también emite intensamente radiación infrarroja que produce un "ruido" muy alto en las observaciones.
La astronomía infrarroja desde el espacio, en el rango del infrarrojo medio y lejano, comenzó a desarrollarse en los años 80 del siglo pasado y así en 1983 la misión IRAS hizo un estudio de todo el cielo, algo que fue fundamental porque descubrió que había objetos que tenían el máximo de emisión en el infrarrojo lejano.
Se trata de galaxias del tipo ultraluminoso, que emiten mucho menos en el visible que en el infrarrojo lejano, indicó Ismael Pérez.
Además está el problema de las distancias, pues según observamos más lejos vemos el universo joven, lejos implica joven por el tiempo que tarda en llegar la luz hasta nosotros, y además la luz que nos llega aparece desplazada al rojo debido a la expansión del Universo.
En general, en el infrarrojo lejano se observan objetos muy fríos, se trata de emisión de polvo que a su vez oscurece la luz visible.
Herschel, añadió Ismael Pérez, está alejado de la Tierra porque para estudiar el Universo en el infrarrojo conviene alejarse lo más posible, pues así se evitan las radiaciones terrestres, que podrían empeorar las observaciones.
También señaló lo fascinante que es el hecho de disponer de tecnología que permite controlar un satélite espacial tan sofisticado como Herschel a tanta distancia de la Tierra.

Astrónomos detectaron un enorme agujero negro, del tamaño de una estrella, situado mucho más lejos que cualquier otro objeto conocido. Tiene una masa 20 veces más grande que nuestro sol y está ubicado a seis millones de años luz de la Tierra en la galaxia NGC 300.
El descubrimiento fue llevado a cabo con el Telescopio VLT del Observatorio Europeo del Sur ubicado en el cerro Paranal en Chile. Los datos de los científicos indican que el objeto tiene una enorme acompañante, una estrella que, lo más probable, acabará sus días también como un agujero negro.
"En el tiempo que ha tardado la luz en llegar a nuestra galaxia, la estrella acompañante ya habrá explotado en una supernova para producir su propio agujero negro", le explicó a la BBC el profesor Paul Crowther, de la Universidad de Sheffield, Inglaterra y principal autor del estudio.
"Si pudiéramos teletransportarnos de forma instantánea a ese sistema ahora mismo, podríamos supuestamente encontrar un par de agujeros negros moviéndose en espirales entre sí", agrega.
Masivas
Los agujeros negros tienden a presentarse en dos tamaños. La variedad "supermasiva" es colosal y puede pesar unos 1.000 millones de veces más que nuestro sol. También está el tamaño estelar, que puede ser diez o más veces la masa del sol y surgen cuando las estrellas realmente grandes agotan su combustible nuclear al final de sus vidas y colapsan.
El nuevo agujero negro pertenece a esta última categoría. Tiene una masa casi 20 veces más grande que la de nuestro sol. Los astrónomos han encontrado tres agujeros negros con masas de más de 15 veces el sol, y todos estaban en galaxias fuera de la nuestra.
Ya se sospechaba de la existencia de un nuevo agujero por las observaciones de rayos X del telescopio Swift de la NASA y el observatorio XMM-Newton de la Agencia Espacial Europea (ESA).
"Registramos emisiones de rayos X periódicas y extremadamente intensas, un signo de que un agujero negro podría estar presente en la zona", explica Stefania Carpano, de la ESA.
Los agujeros negros emiten pulsaciones de rayos X a medida que absorben gas y lo descomponen. Los astrónomos lograron confirmar esto con las observaciones llevadas a cabo con el telescopio VLT. Utilizaron el instrumento FORS2 que es capaz de apartar detalles finos en la luz en longitudes de onda de luz visible y casi infrarroja.
Binario
La estrella acompañante es algo que los astrónomos llaman una estrella de Wolf-Rayet (WR), que es una estrella gigante, caliente y altamente evolucionada que está despidiendo gas en el espacio. Se presume que mucho de ese material está siendo absorbido por el agujero negro.
Hasta ahora sólo ha sido identificado otro cuerpo binario formado por una estrella WR y un agujero negro. Y si la WR alcanza el destino que se espera con las estrellas de este tamaño, el sistema se convertirá en un binario formado por dos agujeros negros unidos.
Con el tiempo, estos agujeros se fusionarían emitiendo cantidades copiosas de energía en forma de ondas gravitacionales.
Estas ondulaciones en la estructura del espacio-tiempo son una consecuencia inevitable de la teoría de la relatividad general, y desde hace tiempo se intenta detectarlas por primera vez utilizando complicados experimentos de láser en laboratorios científicos en todo el mundo.
La fusión de agujeros negros es considerada uno de los objetivos más prometedores de estos experimentos. "Lo que no se conoce realmente son las estadísticas de los agujeros negros binarios, no sabemos cuánto puede haber", dice el profesor Crowther.
"Este hallazgo nos da un indicio de que quizás existen varios porque este sistema es un progenitor de los agujeros negros binarios". El astrónomo y sus colegas publicarán los resultados de su investigación en la revista mensual de la Sociedad Astronómica Real.