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martes, 1 de junio de 2010

Fósiles de plantas de hace 100 millones de años

La Universidad de Zaragoza (UZ) ha colaborado con las universidades de Vigo, Barcelona y Lyon en el descubrimiento de una planta del Cretácico inferior de la familia de los nenúfares llamada 'Ploufolia cerciforme' de más de 100 millones de años de antigüedad. El hallazgo recibe su nombre en homenaje a la localidad turolense de Plou, donde fueron encontrados los restos fósiles, y ha sido difundido en la publicación científica 'Review of Paleobotany and Palynology'.

Este descubrimiento ha sido posible gracias a las investigaciones de los profesores doctorandos Luis Miguel Sender, Uxue Villanueva Amadoz y del profesor titular de Paleobotánica, Javier Ferrer.

Según indicó Luis Miguel Sender, conservador del Museo Paleontológico de Zaragoza, en declaraciones a Europa Press, el hallazgo supone la demostración de que ya existían plantas angiospermas (con flores) relacionadas con los nenúfares en el Cretácico, hace 135 millones de años. 

El yacimiento en Plou lleva estudiándose desde el año 2004, aunque la investigación de plantas del Cretácico en Teruel se remonta a los años noventa, explicó Sender. Sólo unos pocos lugares en el mundo poseen yacimientos que conserven fósiles de angiospermas primitivas. Los yacimientos de Paleobotánica encontrados en Teruel "se encuentran a la altura de los de Estados Unidos, Rusia o Centroamérica y deben sus excepcionales condiciones de conservación a la buena exposición de los materiales sobre el terreno que se da en esa provincia aragonesa".

Las hojas de 'Ploufolia cerciforme', junto a otras plantas fósiles provenientes de yacimientos de la provincia de Teruel, pueden admirarse en la muestra 'Plantas fósiles del Cretácico aragonés', ubicada en la Sala Lucas Mallada del Museo Paleontológico de la Universidad de Zaragoza, en la primera planta de la Facultad de Geológicas. 

jueves, 27 de mayo de 2010

Nectocaris pteryx, un enigmático fósil antepasado del calamar

Un animal que vivió hace 500 millones de años y no fue descubierto hasta hace un siglo en el yacimiento de Burgess Shale (Canadá) ha sido ahora identificado como uno de los más primitivos moluscos cefalópodos, antepasado del calamar, el pulpo y la sepia. El Nectocaris pteryx es un carnívoro que fue considerado como una gamba con cola cuando sólo se conocía un ejemplar, y que no fue descrito hasta 1976. Sin embargo, hace tres décadas se reabrió este tesoro paleontológico, que guarda las huellas de la fauna marina de cuerpo blando surgida en la explosión del Cámbrico, y los investigadores han dispuesto de otros 91 especímenes para estudiar y han concluido que es un molusco. Así lo publican los paleontólogos canadienses Jean-Bernard Caron y Martin R. Smith en Nature.

Este primitivo animal vivió hace hace 500 millones de años, en el periodo del Cámbrico medio y durante décadas el único especimen que se conocía fue un misterio para la ciencia.

La investigación de Jean-Bernard Caron y Martin R. Smith, ambos de la Universidad de Toronto (Canadá), lograron identificar la especie entre la inmensa colección de criaturas encontradas en el famoso yacimiento de Burgess Shale, en el que se conservan fósiles de organismos de cuerpo blando que evolucionaron en un periodo de explosión de la vida en el planeta.

Durante los últimos 30 años, conservador jefe de las colecciones del Museo Real de Ontario, Desmond Collins, ahora jubilado, se dedicó a recoger hasta 91 nuevos fósiles del 'Nectocaris' en un lugar llamado Walcott Quarry.

Estos nuevos restos, que tienen entre dos y cinco centímetros de largo, permitieron a Caron y Smith descubrir que se trataba de uno de los primeros cefalópodos, retrasando su origen al menos 30 millones de años.

El 'Nectocaris' tiene un cuerpo aplatastado con forma de cometa, con dos enormes ojos y dos largos tentáculos que, según los investigadores, le ayudaban a buscar y comerse a sus víctimas. En 'Nature', donde publican su trabajo esta semana, sugieren que nadaba gracias a sus dos grandes aletas laterales y que tenía en la cabeza una especie de sifón con forma de embudo para acelerarse durante su locomoción.

Pero una de las características más llamativas es que no tenían caparazón mineralizado, lo que supone que el primitivo ancestro de este grupo era una criatura similar a los modernos nautilus o a las extintas amonitas.

Smith recuerda que durante mucho tiempo se pensó que los cefalópodos evolucionaron en el Cámbrico tardío, después de que aparecieran los caparazones que les permitían flotar. Sin embargo, en este caso se observa que podían nadar sin ayuda de estos caparazones, que habrían aparecido más tarde.

martes, 20 de abril de 2010

Ancestro de la cucaracha en 3D

Vivió hace 300 millones de años y es pariente de las actuales cucarachas. Científicos británicos han reconstruido con enorme detalle las características de este insecto por medio de una maqueta virtual tridimensional. El estudio se publica esta semana en 'Biology Letters'.

El ejemplar pertenece a la especie 'Archimylacris eggintoni', que es una antecesora de las actuales cucarachas y termitas. Los científicos creen que vivió durante el llamado periodo Carbonífero (359-299 millones de años). Los paleontólogos han hallado en todo el mundo multitud de fósiles de esta especie y de otros parientes de esta época.

Los fósiles de estas criaturas medían entre 2 y 9 centímetros de largo y aproximadamente 4 centímetros de ancho.

"Gracias al proceso de recreación en 3D podemos ver cómo la 'Archimylacris eggintoni' adaptaba sus miembros a todas las superficies y era muy ágil tanto en el aire como en la tierra", explica Russell Garwood, principal autor del estudio.

Los investigadores crearon las imágenes utilizando un escáner del Museo de Historia Natural de Londres, que les permitió tomar imágenes en rayos x del fósil y transferir las imágenes a un modelo en tres dimensiones, creando un 'fósil virtual' de la criatura por medio de un software específico.

lunes, 12 de abril de 2010

La glaciación africana de hace 444 millones de años alcanzó Europa

La glaciación ocurrida hace 444 millones de años en el polo sur del antiguo macrocontinente de Gondwana, que abarcaba África, Sudamérica, la Antártida, India, Australia y parte de China, llegó al continente europeo, según una investigación realizada en las obras de la variante ferroviaria de Pajares.

Las obras permitieron descubrir varios depósitos glaciomarinos desconocidos en la cordillera cantábrica por un equipo de investigados liderado por el geólogo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Juan Carlos Gutiérrez-Marco.

Según ha informado hoy el CSIC, se trata de la primera evidencia científica de la existencia de valles glaciares en León y Asturias, contemporáneos a la gran glaciación con la que culmina el periodo ordovícico que originó una extinción en masa mayor aún que la que hace 65 millones de años acabó con los dinosaurios y los ammonites,

"Tras los hallazgos del túnel, fuimos a la montaña para explorar con otra mirada lo que los mapas y muchos geólogos descartaban, y allí estaba lo que buscábamos: rocas glaciares del Ordovícico Superior en Telledo, Asturias, y al sur del puerto de Pajares, en Casares de Arbás y Pontedo, en León", señala Gutiérrez-Marco.

Estos antiguos valles glaciares, de hasta 250 metros de profundidad y de uno a tres kilómetros de ancho, se encuentran rellenos por areniscas y pizarras con cantos, recubiertos por lo general por una capa de cuarcita depositada en ambientes marinos muy poco profundos al acabar la glaciación.

Los investigadores hallaron además pruebas de que esos antiguos relieves fueron valles-túneles de forma excavados por las aguas del deshielo que drenaban por debajo del casquete glaciar.

Así, según Gutiérrez-Marco, el hallazgo, que acaba de publicarse en la revista Geology, demuestra que el proceso de incisión erosiva, que dio lugar a los valles "tuvo que realizarse forzosamente bajo una espesa capa de hielo acumulado por encima".

Además, los autores de la investigación plantean que la Península Ibérica tuvo que estar físicamente conectada con las áreas emergidas del macrocontinente de Gondwana durante la glaciación ordovícica.

En algunos estudios previos, Gutiérrez-Marco había defendido que los territorios ibéricos se situaban en esa época a la altura de Libia y Egipto en vez de frente a la actual costa atlántica de Marruecos y el Sáhara Occidental, como afirman autores anglosajones.

Según este investigador, este hallazgo refuerza su criterio sobre la localización de la Península Ibérica en el periodo ordovícico cuyos argumentos paleogeográficos se basaban en la recuperación en España y Portugal de fósiles de dicha época similares a los localizados en Libia, el noreste de Argelia y la Península Arábiga.

Este estudio, en el que han participado geólogos de las constructoras del túnel de Pajares y el paleoglaciólogo de la Universidad de Estrasburgo Jean-François Ghienne, tiene "repercusión mundial" y puede tener implicaciones en el marco de la prospección petrolífera en el norte de África y Arabia.

Según Gutiérrez-Marco, las rocas que almacenan depósitos de crudo y gas son, precisamente, las areniscas que rellenan sucesivos ciclos de paleovalles excavados a finales del periodo ordovícico.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Los tiburones del Cretácico de Cantabria

El profesor de la Universidad de Cantabria (UC) David Didier Bermúdez Rochas ha identificado seis especies de tiburones del Cretácico en el yacimiento de fósiles de Vega de Pas (Cantabria), algunas de ellas inéditas hasta ahora en España.

Al estudiar las colecciones del Museo Geominero de Madrid correspondientes al yacimiento de Vega de Pas, Bermúdez Rochas ha localizado 51 dientes fósiles pertenecientes a especies de seis géneros diferentes de tiburones hybodontiformes hoy extinguidos.

Además, ha hallado una espina dorsal y dos espinas cefálicas, estas últimas propias de los machos de este tipo de tiburones, según ha informado hoy la Universidad de Cantabria, en un comunicado.

Las especies identificadas en este trabajo, que publica la revista 'Geobios', son 'Hybodus parvidens', 'Egertonodus basanus', 'Planohybodus ensis', 'Lonchidion breve', 'Parvodus sp.' y 'Lissodus sp.'

Cuatro de las especies descritas por Bermúdez Rochas en el yacimiento de Vega de Pas, cuya antigüedad oscila entre los 134 y los 125 millones de años, se habían encontrado con anterioridad en el sur del Reino Unido y varias de ellas no se habían hallado hasta la fecha en la Península Ibérica.

El yacimiento de Vega de Pas está formado por sedimentos depositados en un ambiente de ríos y lagos de agua dulce.

El trabajo de Bermúdez Rochas refuerza la hipótesis de otros especialistas de que este tipo de escualos tenían gran tolerancia para soportar los cambios de salinidad del agua, al igual que ocurre con algunos tiburones en la actualidad, apunta la UC.

No obstante, el autor del artículo precisa que su trabajo se ha centrado en la identificación taxonómica de los restos fósiles, "no en realizar interpretaciones paleoambientales para las cuales es necesaria la consideración de otros muchos factores".

De los dientes fósiles estudiados por Bermúdez Rochas se deduce que este tipo de tiburones estaban adaptados a una amplia variedad de hábitos alimenticios, ya que hay especies que se alimentarían de otros peces y de pequeños reptiles y otras capaces de comer organismos con concha.

martes, 2 de marzo de 2010

Gigantescos peces «gargantúa» precedieron a las ballenas

Ellos «inventaron» la técnica que hoy utilizan las ballenas para alimentarse: abrir la boca y tragar todo lo que se ponga por delante filtrando el agua en busca de placton. Un equipo internacional de paleontólogos ha descubierto nuevos fósiles de peces gigantes que poblaron los mares durante más de cien millones de años antes de que las ballenas y una variedad de tiburones y rayas ocuparan su sitio en la cadena alimentaria. 

Para los científicos, ha resultado una sorpresa que estos animales «gargantúa» (tragones) de varios metros de longitud sobrevivieran durante tanto tiempo, hasta la extinción de los dinosaurios, ya que se creía que sólo habían existido durante una breve etapa del Jurásico. El hallazgo se publica en la revista Science.

Los científicos, entre los que se encuentran paleobiólogos de la Universidad de Oxford, analizaban un antiguo fósil conservado en un museo de Kansas y atribuido a un pez espada, bautizado como Bonnerichtys, cuando se percataron de que, en realidad, tenían entre manos algo distinto y mucho más antiguo. 

«Sabíamos que este tipo de peces existieron durante un período de la era Jurásica -hace aproximadamente 170 millones de años-, pero nuestro descubrimiento muestra fósiles mucho más recientes durante el Mesozoico», explica el especialista Matt Friedman. Exactamente, hasta hace 65 millones de años, cuando los dinosaurios acabaron su reinado.

martes, 23 de febrero de 2010

Un antecesor de los cocodrilos fue presa de la mayor serpiente del mundo

Un remoto antecesor de los cocodrilos que vivió hace sesenta millones de años en el norte de Colombia fue una de las presas de la mayor serpiente del mundo, la "Titanoboa Cerrejonensis", según un equipo de paleontólogos estadounidenses.

Los paleontólogos de la Universidad de Florida, que describen su hallazgo en el último número del "Journal of Vertebrate Paleontology", descubrieron fósiles de la nueva especie en El Cerrejón, una de las mayores minas de carbón a cielo abierto del mundo, donde hace tres años fueron encontrados restos de la Titanoboa.

Su estudio es el primero que describe un fósil cocodriloforme en esa zona.

Los especímenes estudiados indican que la especie, bautizada "Cerrejonisuchus improcerus", sólo alcanzaba los seis o siete pies de largo (entre 1,83 y 2,13 metros), lo que la convertía en una presa fácil para la enorme serpiente, de más de 13 metros de largo y 1,25 toneladas de peso.

Su pequeño tamaño fue "toda una sorpresa" en comparación con los reptiles gigantes que vivían durante la época del Cretáceo Tardío, señaló el paleontólogo Alex Hastings, del Museo de Historia Natural de la Universidad de Florida.

Aunque el Cerrejonisuchus no está directamente relacionado con los cocodrilos modernos, desempeñó un importante papel en la evolución temprana de los ecosistemas de la selva tropical suramericana, según el paleontólogo Jonathan Bloch.

"Está claro que este nuevo fósil formaba parte de la cadena alimentaria, como depredador y como presa", afirmó Bloch, quien dirigió las expediciones a Cerrejón junto con el paleobotánico Carlos Jaramillo, del Smithsonian Tropical Research Institute de Panamá.

Según Bloch, "en la actualidad las serpientes gigantes se nutren de cocodrílidos y no es descabellado decir que el Cerrejonisuchus fue un alimento frecuente para la Titanoboa", ya que los fósiles de ambas especies han sido hallados unos al lado de otro.

El Cerrejonisuchus improcerus es el miembro más pequeño de los Dirosáuridos, una familia de cocodrilomorfos hoy extinta.

Los dirosáuridos medían unos 5 metros y medio y tenían hocicos en forma de pinza para capturar peces.

Pero el hocico del Cerrejonisuchus era mucho más corto, lo que según los científicos indica que su dieta era mucho más variada e incluía seguramente ranas, lagartos, serpientes pequeñas y posiblemente mamíferos.

Esto revela un nivel inesperado de diversidad entre los dirosáuridos, cuya evolución es más compleja de lo que se creía, según los investigadores.

Los dirosáuridos se escindieron de la rama de la que descienden las familias actuales de caimanes y cocodrilos hace más de cien millones de años. Sobrevivieron a la extinción de los dinosaurios pero finalmente desaparecieron hace unos 45 millones de años.

La mayoría de los dirosáuridos han sido hallados en África, aunque también vivieron en otros lugares del mundo. Hasta ahora sólo se había encontrado un cráneo de dirosáurido en Suramérica, según el estudio.

Los científicos pensaban que los dirosáuridos se diversificaron en el Paleógeno, el periodo de tiempo que siguió a la extinción masiva de los dinosaurios, pero este estudio refuerza la hipótesis de que su diversificación ya se había producido antes.


jueves, 11 de febrero de 2010

Fósil en Argentina revela misterios de un río prehistórico

El hallazgo de restos fósiles de un perezoso gigante con incrustaciones de rocas ha revelado secretos de un "río prehistórico" que fluyó en lo que hoy es territorio de la provincia de Buenos Aires.

Se trata de una escápula completa que presenta incrustadas en su superficie dos rocas redondeadas que muestran claramente signos de haber sido arrastradas por una fuerza que les ocasionó un pronunciado desgaste.

La pieza fosilizada, de 53 centímetros de largo y 25 centímetros de ancho, fue hallada en los últimos días por expertos del Museo Paleontológico de la ciudad de San Pedro (165 kilómetros al norte de Buenos Aires), en un sitio conocido como Campo Spósito, donde ya se han hecho importantes descubrimientos y que alguna vez fue un curso fluvial.

Según interpretan los paleontólogos, las rocas rodaron por el fondo del río, arrastradas por una importante corriente, hasta quedar atrapadas entre las piezas óseas.

"Esto es un dato revelador si pensamos que ese yacimiento fue el fondo de un lecho prehistórico, ya que, de acuerdo con la ubicación de la escápula y a cómo se trabaron las rocas en ella, podemos saber en qué dirección fluían las aguas de un río hace medio millón de años atrás", destacaron los expertos.

En este sentido, el descubrimiento revela que este antiguo río fluía en dirección sureste-noroeste, un sentido diferente al de los actuales arroyos de la región norte de la provincia de Buenos Aires, lo que permitirá establecer datos sobre los cambios concretos que ha sufrido el relieve del suelo bonaerense a lo largo de miles de años.

Además, los expertos creen que conociendo hacia dónde corría ese río, aumentarán sus posibilidades de búsqueda de fósiles en el lugar, ya que pueden anticipar los puntos donde se depositaban las piezas aún antes de excavar.

Bancos de piedras redondeadas, huesos erosionados de manera inusual, restos de diversos animales agrupados y el hallazgo de un fragmento fosilizado de un pez fueron algunas de las pistas por las que los paleontólogos concluyeron que Campo Spósito, ubicado a 10 kilómetros de San Pedro, acoge el lecho de un río desaparecido ya.

Los trabajos en ese yacimiento, iniciados en 2001, permitieron determinar que las piezas fósiles se habían preservado en una delgada capa de sedimentos de unos 70 centímetros de espesor, sedimentos que hace medio millón de años conformaban el barro que cubría el fondo del río.

Entre otras piezas, en este sitio se han hallado un fémur de perteneciente a un embrión de armadillo gigante, los restos de una manada de perezosos gigantes y de caballos fósiles.

martes, 2 de febrero de 2010

Un cocodrilo de hace 40 millones de años

Colaboradores del Departamento de Geología de la Universidad de Salamanca han hallado en Corrales del Vino los restos fósiles de una nueva especie de cocodrilo que han denominado Duerosuchus piscator y que habitó estas tierras hace unos 40 ó 42 millones de años. Esta especie se alimentaba de peces en un hábitat de ríos caudalosos, según las conclusiones de los expertos.



Luis Alonso Andrés y su hijo Luis Alonso Santiago, que colaboran con los responsables de la colección de la Sala de las Tortugas desde hace años, son los responsables de este hallazgo, que se dio esta semana a conocer en Salamanca, fecha en la que se inicia la campaña de visitas guiadas a esta colección de fósiles, una de las más importantes del mundo.



Los fósiles encontrados serán trasladados a la Facultad de Ciencias de la Universidad de Salamanca, donde se ubica la colección, pero ya han sido objeto de una publicación en la revista científica Stvdia Geologica Salmanticensia, cuyo director es Emiliano Jiménez Fuentes, responsable también de la Sala de las Tortugas. "Es un cocodrilo muy especial, diferente a los tres que tenemos aquí y que es ictiófago, es decir, especializado en comer peces", señaló el especialista.



En esta época del Eoceno medio, en el entorno en que se movía predominaban otros cocodrilos, ya descritos, los Iberosuchus (que podría traducirse como cocodrilo ibérico), así como las tortugas y los peces.



El descubrimiento es novedoso por varios aspectos relacionados con la morfología y el tamaño. "Los cocodrilos que están apareciendo en esta zona suelen tener de cuatro a seis metros, pero éste es pequeño", indica Luis Alonso, puesto que mide 1'60 metros de acuerdo con los restos encontrados, que permiten una reconstrucción "bastante completa".

miércoles, 13 de enero de 2010

Los cuadrúpedos más primitivos


Un equipo de paleontólogos ha descubierto en unas montañas de Polonia las huellas fosilizadas de tetrápodos más antiguas encontradas hasta ahora. Serían, según los investigadores, las pisadas más primitivas de un vertebrado que, en la historia de la evolución, se consideran el grupo de transición entre los peces y los animalse terrestres de cuatro patas.

Las huellas fósiles fueron encontradas por el el equipo dirigido por Per Ahlberg, de la Universidad de Uppsala (Suecia), en los montañas Holy Cross, al sureste de Polonia, un yacimiento que tiene una completa secuencia marina del Devónico Medio. Según su datación, quedaron impresas hace 395 millones de años, 18 millones más que las fósiles de tetrápodos más antiguos encontrados, según publican en la revista Nature esta semana.

Estos rastros y las huellas "imponen una reevaluación radical de la escala de tiempo, la ecología y las condiciones ambientales de la transición de peces a tetrápodos, así como del conjunto del registro fósil", afirman Grzegorz Niedzwiedzki (Universidad de Varsovia) y sus colegas en la revista Nature.

Se pensaba hasta ahora que los tetrápodos habrían evolucionado a partir de peces, con un estadio intermedio, los elpistostégidos, que tendrían rasgos de unos y otros, es decir, cabeza y forma corporal similares a los tetrápodos, pero aún aletas en lugar de pies y manos. Lo que hace que el descubrimiento de las huellas polacas, descubiertas en los montes de la Cruz Sagrada, sea tan impactante es que tienen 10 millones de años más que los fósiles encontrados de elpistostégidos. Los científicos se plantean ahora si estos animales a mitad camino entre pez y tetrápodo no serian vestigios del pasado en lugar de formas de transición. "El descubrimiento de las huellas de cantera de Zachelmie modifican sustancialmente el contexto de las futuras investigaciones sobre el origen de los tetrápodos", dicen Niedzwiedzki y sus colaboradores.

Se han descubierto numerosos rastros de diferentes tamaños y características, así como muchas huellas individuales, detallan los científicos en Nature. Algunas están perfectamente marcadas. El primer rastro descrito muestra claramente huellas de pies y de manos. "El animal se estaría moviendo en línea recta sin dejar marcas de arrastrar el cuerpo", explica el artículo en que se presenta el hallazgo. Este animal mediría entre 40 y 50 centímetros de largo. En otro rastro no se aprecian diferencias entre manos y pies. Una de las huellas individuales mide 15 centímetros de ancho, y otra llega a 26 centímetros. También hay marcas parciales e incluso improntas de dedos. Todas se han datado con precisión y corresponden al Devónico, período de tiempo de hace entre 416 y 359 millones de años.

Todas estas huellas, "corresponden a un tiempo muy anterior a la época en que pensábamos que habían existido los tetrápodos", resumen los expertos Philippe Janvier y Gaël Clément en un comentario en Nature. Creíamos que la transición entre peces y tetrápodos se había producido hace entre 391 y 385 millones de años.

sábado, 2 de enero de 2010

La mayor coleccion de fosiles del Pleistoceno en Los Angeles


El museo de Historia Natural de Los Ángeles (California) ha anunciado el descubrimiento, en pleno corazón de la ciudad, de más de 700 restos fósiles que datan de la última era glacial, hace entre 10.000 y 40.000 años.

El área donde se han localizado estos restos es La Brea Tar Pits, dentro de la zona llamada Mid-City, a unos 10 kilómetros del centro de la ciudad. El yacimiento apareció bajo un centro comercial que estaba siendo demolido.

Entre los restos más llamativos se encuentran el cráneo de un león americano, así como huesos de lobos, tigres dientes de sable, caballos, bisontes, coyotes, linces e incluso un mamut colombiano, conservado en un 80%, con los colmillos intactos. Este fósil, al que los investigadores han bautizado como "Zed", es el primero que se encuentra en ese estado en la zona de Rancho La Brea, en pleno corazón de Los Ángeles.

Nuevos descubrimientos

"El nombre 'Zed' significa el comienzo de una nueva era de investigación y descubrimientos", dijo John Harris, del Museo de Historia Natural de la ciudad y líder de la investigación, llamada Proyecto 23, que comenzó en 2006, cuando se descubrieron 16 fósiles debajo de un párking próximo al centro comercial. "'Zed' es el símbolo que puede revolucionar nuestro conocimiento sobre esta área", agregó.

El museo de Historia Natural de Los Ángeles es famoso por tener una de las colecciones más completas de fósiles del Pleistoceno, pero los paleontólogos involucrados en esta investigación aseguran que el Proyecto 23 aumentará de forma exponencial el número de especímenes en la muestra.

Desde 1906 se han descubierto más de un millón de huesos en esa zona. Estos hallazgos pueden arrojar luz sobre asuntos relacionados con el calentamiento global, los cambios geológicos, la biodiversidad y los círculos vitales, explicaron los expertos.

"Éste es un gran ejemplo de cómo la investigación, las colecciones y las exhibiciones se unen en este museo", dijo la presidenta de la institución, Jane Pisano.

jueves, 24 de diciembre de 2009

Descubierto en Eritrea el toro más antiguo del mundo


Un imponente toro de hace un millón de años localizado por un investigador español en Eritrea, junto al cuerno de África, está llamado a ocupar un lugar preeminente en la historia de los bóvidos. Nunca se había encontrado un ejemplar tan antiguo que tuviera unas características anatómicas modernas, es decir, que pudiera ser clasificado como antepasado de los toros actuales.

El animal, que ha sido adscrito a una nueva especie llamada 
Bos buiaensis, apareció en la localidad de Buia durante unas excavaciones encabezadas por Bienvenido Martínez, del Institut de Paleoecologia Humana i Evolució Social (IPHES), con sede en Tarragona, y Lorenzo Rook, de la Universidad de Verona. Los primeros restos se hallaron en el 2003, pero estaban tan fragmentados que el trabajo de reconstrucción se ha prolongado durante varios años. «Había un centenar de piezas desperdigadas», relata a este diario Martínez. El trabajo de ensamblaje lo ha desarrollado Francesco Landucci, de la Universidad de Florencia. 

Los llamativos cuernos miden dos metros de punta a punta y están dirigidos hacia fuera. En cuanto al cráneo, prácticamente completo, es muy robusto y parece adaptado a una dieta de pastos, «ya que con su cornamenta difícilmente podría moverse en ambientes boscosos», prosigue Martínez. Los detalles del trabajo se han publicado en la revista Quaternary International. Las piezas reconstruidas se conservan en el Museo Nacional de Eritrea, en Asmara.

En la zona de Buia, cerca del mar Rojo, se encontró en 1995 un cráneo humano de la misma antigüedad, lo que sugiere que ambas especies se expandieron por el resto del mundo de forma coetánea y siguiendo las mismas rutas, insiste el paleontólogo del IPHES. Los humanos aún no habían descubierto la ganadería, pero posiblemente sí tenían capacidad para cazarlos: «Podría decirse -concluye– que los toros han formado parte de nuestra dieta desde hace al menos dos millones de años». 


martes, 15 de diciembre de 2009

El origen de los dinosaurios se sitúa en Suramérica


Un dinosaurio primitivo, recién descubierto en Nuevo México, ha resultado no ser uno más. Pertenece al linaje de los terópodos, uno de los tres existentes en los dinosaurios y el mismo del tiranosaurio rex. Su antigüedad (214 millones de años) y sus características indican que los primeros dinosaurios se dispersaron pronto alrededor del mundo, tras haberse originado y evolucionado rápidamente en lo que ahora es América del Sur, que entonces formaba parte del supercontinente Pangea.

El descubrimiento, que publica la revista 'Science', ofrece valiosa información sobre cómo evolucionó el esqueleto de los primeros dinosaurios carnívoros y modifica lo que los investigadores pensaban hasta ahora sobre las relaciones entre estos animales.

El investigador Sterling Nesbitt y sus colegas de la Universidad de Texas encontraron un esqueleto prácticamente completo de una especie de dinosaurio que han bautizado como 'Tawa hallae' (en homenaje a los indígenas sudamericanos Hopi -que denominan al dios Sol 'Tawa'-, y a la paleontóloga Ruth Hall). El animal medía unos 70 cm. de altura y dos metros de largo. Además, su esqueleto muestra que tenía huesos huecos y aire en el cráneo y en el cuello, una característica evolutiva que posteriormente se ha hallado en pájaros.

Los fósiles fueron hallados en Nuevo México en el año 2004, en una zona conocida como Ghost Ranch. Tanto el ejemplar 'Tawa' como los restos de otros dinosaurios encontrados en la misma cantera están en muy buen estado y son de los más completos que se conservan del periodo final del Triásico.

Hace más de 200 millones de años, los dinosaurios vivían en un supercontinente llamado Pangea, que posteriormente se fue fragmentando dando lugar a los actuales continentes.

El ejemplar hallado pertenece a un grupo de dinosaurios conocidos como terópodos, que incluyen el Tyrannosaurus Rex o el Velociraptor. La investigación muestra que los primeros dinosaurios vivieron en una zona de Pangea que es ahora Sudamérica y que posteriormente evolucionaron hasta convertirse en distintos tipos de dinosaurios.

'Tawa hallae' ha ofrecido a los científicos pistas sobre cómo estos animales se desplazaron por distintas zonas del mundo. Los investigadores creen que cada especie carnívora descendía de una rama distinta antes de llegar a la zona de Pangea que actualmente es América del Norte. Los científicos creen que a finales del periodo Triásico no había obstáculos geográficos que pudieran impedir el desplazamiento de los dinosaurios.

viernes, 27 de noviembre de 2009

El estiércol y la extinción del mamut


El estiércol fosilizado de mamut demostró ser una fuente rica de información prehistórica ya que ayudó a científicos a desvelar el misterio de lo que causó la extinción de los grandes mamíferos.

Los investigadores de la Universidad de Wisconsin en Madison, Estados Unidos, analizaron un hongo encontrado en restos fosilizados de estiércol de mamut conservado en sedimentos de un lago.

Los resultados, dice el estudio publicado en la revista Science, ofrece nueva información sobre las consecuencias ecológicas de la extinción y el papel que los humanos pudieron haber jugado en ésta.

La doctora Jacquelyn Gill y su equipo estudiaron esporas del hongo Sporormiella contenidas en el sedimento en la profundidad del Lago Appleman en Indiana. 

Muchos de los grandes mamíferos, incluidos el mamut, el mastodonte y los grandes perezosos, habitaron los bosques de esta zona de América del Norte hace unos 20.000 años.

Lento deterioro

El Sporormiella produce esporas en el estiércol de los grandes herbívoros y éstas pueden conservarse en las capas de lodo con lo cual se puede obtener un índice del número de estos animales enromes -la llamada megafauna- que ocupó la Tierra en un momento en particular.

"Los núcleos del sedimento son muy similares a los núcleos de hielo, pero con lodo de lago" explicó a la BBC la doctora Gill.

"Las esporas y otros materiales se asientan en el lodo y quedan enterradas a través del tiempo".

Los investigadores simplemente contaron el polen, el carbón y los hongos en estas capaces de lodo y trazaron una escala de tiempo de los antiguos cambios medioambientales.

Los resultados mostraron una lenta disminución en la megafauna que comenzó hace unos 15.000 años y al parecer duró unos 1.000 años.

El hallazgo descarta la teoría de que la extinción pudo haber sido causada por un objeto extraterrestre que chocó contra la Tierra hace 13.000 años.

Los científicos también notaron indicios de grandes cambios medioambientales cuando ocurrió la extinción.

"El estudio es interesante porque nos ofrece datos sólidos sobre las consecuencias ecológicas de la desaparición de estos animales" expresa la investigadora.

"Después de su disminución vemos un aumento en los árboles caducifolios más adaptados al calor y un aumento en el carbón vegetal lo que significa que hubo un aumento en el número de incendios forestales", agrega.

"Así que podemos ver que después de la extinción el bosque comenzó a reensamblarse".

¿Humano o ambiental?

El estudio también muestra que la declinación comenzó unos 1.000 años antes de la cultura clovis, cuando el registro arqueológico muestra que los humanos estaban produciendo herramientas de piedra diseñadas específicamente para cazar grandes animales.

Antes de este descubrimiento, algunos científicos creían que los pobladores clovis cazaron a los animales hasta que se extinguieron.

Y el profesor Christopher Johnson de la Universidad James Cook en Queensland, Australia, afirma que el estudio apoya la hipótesis de que los humanos fueron los principales responsables de la declinación de los mamíferos.

El científico no participó en el estudio pero escribe un artículo sobre éste -también publicado en Science- en el que pone de manifiesto su importancia.

"Si los humanos fueron responsables -dice- tuvieron que haber sido los pobladores preclovis".

"La existencia de estos individuos ha sido motivo de controversia, pero la evidencia arqueológica se está dando a conocer lentamente".

Según la doctora Gill "no podemos resolver el debate de si el responsable fue el clima o los humanos pero hemos eliminado las principales hipótesis que apoyan a cada lado".

El estudio, agrega, tiene "implicaciones para la conservación moderna".

"Sabemos que los grandes herbívoros hoy en día están entre las especies más amenazadas".

"Y estamos empezando a comprender que ellos son las piedras angulares de la ecología. No sólo son carismáticos, sino también son ecológicamente importantes".

Tal como dijo el profesor Johnson a la BBC "si deseamos entender la historia de los ecosistemas del planeta, realmente necesitamos entender los efectos de la extinción de la megafauna".

domingo, 22 de noviembre de 2009

Aardonyx Celestae, nuevo dinosaurio descubierto en Sudáfrica



Paleontólogos del sur de África han hallado el esqueleto de una nueva especie de dinosaurio. Los restos hallados del Aardonyx Celestae tienen una antigüedad de entre 183 y 200 millones de años y calculan que se trataría de un animal de entre 7 y 10 años de edad.

Un enorme dinosaurio descubierto en Sudáfrica dará a los científicos importantes pistas sobre la evolución de las criaturas más grandes que han caminado sobre la Tierra. Los restos hallados pertenecen a una especie hasta ahora desconocida.

Adam Yates, paleontólogo de la Universidad Wits de Johannesburgo, explicó que el 'Aardonyx Celestae', que medía entre siete metros y nueve metros de largo, ocupó una "posición muy significativa en el árbol genealógico de los dinosaurios".

"Este nuevo dinosaurio nos está ayudando a completar y revisar nuestra imagen sobre cómo empezaron los dinosaurios verdaderamente gigantescos", afirmó.

Yates afirmó que se han encontrado casi todos los restos fósiles del gigante herbívoro que existió durante el periodo Jurásico hace 195 millones de años. Un estudiante encontró los restos en la ciudad de Senekal de la provincia sudafricana de Free State, hace cinco años.

Sin embargo, los restos ha sido clasificados como una especie separada. "El Aardonyx posiblemente caminaba sobre sus patas traseras pero también podría usar las cuatro patas. Tenía pies planos con enormes garras que apoyaban su peso corporal en el medio de pie y unos muslos robustos".

viernes, 20 de noviembre de 2009

El tiranosaurio tenía la sangre caliente


Los grandes dinosaurios que se movían sobre dos patas como el tiranosaurio rex tenían la sangre caliente al igual que los mamíferos, y no fría como los reptiles. Así lo indica un nuevo estudio realizado con 14 especies extintas, que añade un nuevo capítulo a uno de los debates más largos y complejos de la paleontología.

La discusión sobre si los dinosaurios tenían o no la sangre caliente es fundamental para entender si eran ágiles y rápidos como los retrató la película Parque Jurásico, o si eran animales lentos e incapaces de un esfuerzo físico continuado debido a su dependencia de la temperatura exterior.

El nuevo estudio, que publica hoy PLoS ONE, señala que el T-rex, el velocirraptor y otros grandes cazadores extintos no hubieran podido correr o siquiera andar si hubieran tenido la sangre fría. "La endotermia [sangre caliente] les permitió ser más activos, especialmente en climas fríos", explica a Público John Hutchinson, del Royal Veterinary College (Reino Unido) y autor principal del estudio. Esto supondría que los dinosaurios tenían unas capacidades físicas semejantes a las de los mamíferos, lo que les permitió convivir con ellos durante millones de años.

El estudio ha reconstruido la cantidad de energía que necesitaban 14 especies de dinosaurios bípedos para andar y correr a una velocidad moderada, y los ha comparado con las capacidades aeróbicas de animales de sangre fría (ectotermos) actuales. 

Rápido metabolismo

Los resultados indican que sólo los dinosaurios de menos de 20 kilos, como el Archaeopteryx o el Microraptor, podrían haber vivido con sangre fría. Sus parientes más grandes como el T-rex, que pesaba unas seis toneladas, o el Allosaurus, con unas dos, necesitaban un metabolismo rápido alimentado por sangre cálida para poder moverse.

El abanico de especies estudiado indica que la sangre caliente apareció en los primeros dinosaurios más pronto de lo que se pensaba, tal vez hace unos 240 millones de años, explica Hutchinson. Estos animales habrían legado esa característica a sus parientes actuales, las aves.

"Es una nueva prueba de que los dinosaurios eran reptiles muy especiales", opina Luis Alcalá, presidente de la Fundación Dinópolis. El experto detalla que, aunque ambas opciones siguen abiertas, cada vez son más las pruebas de que muchos dinosaurios tenían la sangre caliente y eran, por tanto, más parecidos de lo que se creía a las aves de hoy, los vertebrados con un consumo de energía más eficiente. Habría que confirmar estos resultados en los dinosaurios cuadrúpedos, que eran los más pesados, concluye. 


miércoles, 4 de noviembre de 2009

Un cráneo fosilizado de tigre dientes de sable en Perú


Un cráneo fosilizado de un prehistórico tigre 'dientes de sable' fue descubierto por un grupo de estudiosos en la zona conocida como 'pampa de los fósiles' en el departamento de La Libertad (norte), informó el paleontólogo alemán Klaus Hönninger.
"Este ejemplar fue encontrado enterrado, pero con la parte superior del cráneo expuesta a la intemperie. Por ello, fue necesario retirarlo del lugar para realizar los primeros trabajos de conservación, ya que en cualquier momento podía destruirse", dijo Hönninger a la agencia estatal Andina.
El investigador alemán señaló que el cráneo, que pertenece a un 'Smilodon' adulto, mide 35 cm y sus largos colmillos 18 cm, los cuales le permitían cazar.

El fósil en total tiene ocho dientes originales y el resto son reconstruidos, para una mejor ilustración, indicó Hönninger, al señalar que el cráneo se exhibe en una muestra paleontológica en la ciudad norteña de Trujillo. "Se sabe que este animal, cuya especie es sudamericana, vivió en toda la zona norte del Perú y hace un año encontramos en el lugar algunos de sus dientes molares, por lo que presumimos que cerca de allí podríamos dar con sus restos".

Las investigaciones preliminares apuntarían a que el 'Smilodon' (nombre científico) pertenece a la etapa geológica conocida como pleistoceno, que se inició hace unos 2,5 millones de años y duró hasta unos 12.000 años antes del presente periodo, indicó Hönninger.

El 'Smilodon' es un género extinto de félido depredador. El macho pudo llegar a pesar 350 kg. siendo el felino más grande de todos los tiempos, aunque actualmente alcanzó la popularidad mundial gracias a la película 'Ice Age', en sus tres episodios.

jueves, 29 de octubre de 2009

El cráneo de un monstruo marino colosal de hace 150 millones de años


El cráneo fosilizado de un "monstruo marino de dimensiones colosales", que vivió en los océanos hace aproximadamente 150 millones de años, ha sido encontrado en la llamada "Costa Jurásica" de Inglaterra, en lo que los paleontólogos consideran un hallazgo de la máxima trascendencia.
Se trata de un pliosaurio, que según las estimaciones de los científicos medía entre 10 y 16 metros desde la cabeza hasta la cola y tenía un peso de entre 7 y 12 toneladas, por lo que pudo ser el auténtico "terror de los mares" durante el periodo Jurásico.
Fue encontrado por un coleccionista en un punto no determinado de la "Costa Jurásica", una franja costera de unos 150 kilómetros del suroeste inglés altamente apreciada porque es una muestra de la historia geológica de los últimos 185 millones de años.

El profesor Martill explicó que en el caso del pliosaurio inglés "sólo tenemos la cabeza, por lo que no se puede ser absolutamente preciso sobre su tamaño, aunque puede competir por el título del más grande del mundo".

Para explicar la envergadura de este animal, este paleontólogo subrayó que "se hubiera podido engullir a un humano de golpe".